EEUU desvía 52 millones de ayuda militar hacia Latinoamérica

Fujimori y Rubio en Lima.
Imagen: Sebastian Castaneda/REUTERS

El Gobierno de Estados Unidos desviará ayuda militar, valorada en 52 millones de dólares y destinada originalmente a Europa y Oriente Medio, hacia Panamá, Perú, Ecuador y Colombia, cuyos gobiernos están alineados con la Administración de Donald Trump, según anunció un representante del Departamento de Estado.

El funcionario afirmó que el Departamento de Estado notificó este martes (15.09.2026) al Congreso su intención de redirigir estos fondos del programa de Financiamiento Militar Extranjero (FMF, por sus siglas en inglés) que habían sido destinados originalmente a Eslovaquia, Macedonia del Norte, Túnez e Irak.

La notificación se produce después de que el secretario de Estado, Marco Rubio, regresara de una gira que la semana pasada lo llevó por tres de los cuatro países a los que Washington va a transferir estas partidas, concretamente a Colombia, Ecuador y Perú.

El Departamento de Estado considera que los fondos utilizados en las Américas servirán para combatir el "narcoterrorismo" en la "zona de influencia" de Washington y ayudarán a garantizar la seguridad del Canal de Panamá, y recuerda también que durante la última década el Congreso ha destinado o asignado "cerca del 80 % del FMF" a Oriente Medio.

 Marco Rubio en su visita a colombia con Abelardo de la Espriella.
Imagen: Fernando Vergara/AP Photo/dpa/picture alliance

También insiste en que esta modificación está en línea con la Estrategia de Seguridad Nacional publicada por el Gobierno Trump y puntualiza que disminuirá la potencial dependencia en materia de defensa de estos socios latinoamericanos con respecto a "adversarios" de Estados Unidos.

Panamá, Perú, Ecuador y Colombia han aceptado unirse al marco operativo de la Alianza de las Américas, el paraguas bajo el cual el Gobierno Trump quiere combatir el crimen organizado en Latinoamérica y que, en principio, incluye la potencial ejecución de operaciones militares conjuntas en los territorios de estos países.

La nueva guerra fría árabe que se libra en el norte de África


Argelia y E.A.U
Por Farhad Ibraguímov.- La semana pasada, Argelia hizo un anuncio inesperado: rompió relaciones diplomáticas con Emiratos Árabes Unidos (EAU). El embajador emiratí fue convocado al Ministerio de Asuntos Exteriores y recibió un plazo de 48 horas para abandonar el país. En un comunicado oficial, las autoridades argelinas acusaron a Abu Dabi de llevar a cabo con creciente frecuencia "acciones provocadoras y hostiles", señalando que se habían agotado todos los "esfuerzos por preservar los vínculos bilaterales". No mencionaron ningún incidente concreto que pudiera haber desencadenado esa decisión.

La primera consecuencia práctica de la ruptura de relaciones diplomáticas fue el cierre del espacio aéreo argelino, vedado desde el 11 de septiembre a las aeronaves civiles y militares de EAU. Se mantiene una excepción temporal para los vuelos comerciales con origen o destino en el aeropuerto Houari Boumediene de Argel, que podrán seguir operando hasta finales de 2026, cuando expire el acuerdo de servicios aéreos firmado en 2013.

Emiratos Árabes Unidos espera que la ruptura de relaciones sea temporal. Anwar Gargash, asesor del presidente emiratí, señaló —sin mencionar directamente a Argelia— que la diplomacia debe basarse en intereses claros y no en "acertijos y señales que requieran ser descifrados".

El presidente de Emiratos Árabes Unidos (EAU), Mohamed bin Zayed Al Nahyan
Chesnot / Gettyimages
En realidad, no hay ningún misterio. La decisión llevaba meses gestándose y las razones se encuentran dispersas por todo el mapa del norte de África, desde el Sáhara Occidental hasta la provincia libia de Fezzán y Malí. En esas regiones, Argelia se ha topado cada vez más con una presencia emiratí que, por lo general, se alineaba con sus rivales.

De la asociación a las sospechas

Las relaciones diplomáticas entre los dos países árabes se establecieron en 1974 y durante décadas se desarrollaron sin grandes crisis. En 2015, el ministro de Asuntos Exteriores de EAU, Abdullah bin Zayed, describió a Argelia como uno de los socios más importantes de los Emiratos. Una comisión conjunta trabajaba con regularidad y se firmaron decenas de acuerdos.

En febrero de 2023, ambas partes se proponían elevar sus relaciones al nivel de asociación estratégica. El volumen del comercio no petrolero ascendía a aproximadamente 800 millones de dólares, mientras que las inversiones de los EAU en Argelia se valoraban en 600 millones de dólares. Entre las monarquías del Golfo, los EAU eran el mayor socio comercial de Argelia. Pese a ello, los intereses económicos y políticos fueron divergiendo cada vez más.

Argelia concede tradicionalmente prioridad a la no injerencia y a la preservación de las fronteras existentes. Los EAU, por su parte, combinan las inversiones en puertos e infraestructuras con la cooperación militar y el apoyo a determinadas fuerzas. Para Abu Dabi, este es un método habitual de convertir capital en influencia. Desde la perspectiva argelina, esa actividad resulta preocupante cuando se dirige a países vitales para su propia seguridad.

La cuestión marroquí

Marruecos se encuentra en el centro del conflicto. Argelia y Marruecos llevan décadas enfrentados por el Sáhara Occidental: Rabat lo reclama como propio, mientras Argel apoya al Frente Polisario y el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación. La frontera terrestre entre ambos países permanece cerrada desde 1994 y, en 2021, rompieron por completo sus relaciones diplomáticas.

Los EAU tomaron una postura clara en esa disputa. En noviembre de 2020 se convirtieron en el primer Estado árabe en abrir un consulado general en El Aaiún, ciudad situada en la parte del Sáhara Occidental controlada por Marruecos. Para Rabat, aquello supuso una victoria diplomática; para Argel, fue una clara demostración de apoyo a su principal rival regional.

El presidente de Argelia, Abdelmadjid Tebboune
Omer Messinger / Gettyimages
Ese mismo año, los EAU y Marruecos normalizaron sus relaciones con Israel en el marco de los Acuerdos de Abraham. Posteriormente, la cooperación entre Marruecos e Israel se amplió al ámbito militar y a la colaboración entre los servicios de inteligencia. Desde la perspectiva argelina, Marruecos, Israel y los EAU formaron una especie de alianza. A medida que esos vínculos se estrechaban, Argelia empezó a hablar cada vez más de presión externa emiratí. Las sospechas se reforzaron con las inversiones de Abu Dabi en infraestructuras marroquíes, como el puerto de Dajla, en el Sáhara Occidental, y el de Nador.

Los medios locales estiman que las inversiones de los EAU en Marruecos han alcanzado los 15.000 millones de euros. Con la frontera cerrada y el conflicto del Sáhara Occidental abierto, Argelia contemplaba esos nuevos puertos ante todo desde una perspectiva geopolítica.
Un preocupante 'cinturón' en el sur

El segundo problema está al sur de Argelia. Durante años, Argelia actuó como mediadora entre el Gobierno de Malí y los movimientos tuareg. Sin embargo, tras una serie de golpes de Estado, su influencia disminuyó y las relaciones con Bamako se deterioraron. Rusia, Turquía, Marruecos y los EAU han incrementado su presencia en el Sahel. Abu Dabi sembró vínculos con las nuevas autoridades de la región, concedió préstamos a Chad y amplió su presencia en Sudán. Argelia considera que todo ello fortalece al aliado más cercano de Marruecos justo cuando sus propias relaciones con los vecinos del sur atraviesan una crisis.

Libia es una cuestión especialmente delicada. Los EAU llevan mucho tiempo siendo uno de los principales apoyos externos de Khalifa Haftar, cuyas fuerzas controlan el este del país y buena parte del sur de Fezzán. Para Argelia no se trata de una guerra civil lejana: la provincia de Fezzán limita con su territorio y el movimiento de grupos armados en la zona se percibe como una amenaza directa. El presidente argelino, Abdelmadjid Tebboune, advirtió de que su país actuaría si las fuerzas de Haftar se acercan a sus fronteras.

De ahí la impresión de un preocupante "cinturón" que rodea a Argelia: Marruecos al oeste, el inestable Sahel al sur y fuerzas alineadas con los EAU en Libia al este. Puede que no exista un plan unificado para "cercar a Argelia", pero en política exterior una amenaza percibida suele ser tan importante como una amenaza real.

Una línea roja dentro del país

Las acusaciones más graves de Argelia contra los EAU se refieren a una supuesta injerencia en sus asuntos internos. Medios de comunicación afines al Gobierno argelino han acusado a los EAU de mantener vínculos con el Movimiento para la Autodeterminación de Cabilia, organización catalogada como terrorista por las autoridades argelinas que aboga por la independencia de esa región de mayoría bereber.

Imagen creada por inteligencia artificial
El movimiento, que opera principalmente desde el extranjero, mantiene relaciones con Marruecos e Israel.

No se ha presentado ninguna prueba pública de que los EAU financien a la organización. Pero para la dirección argelina, cualquier implicación extranjera en la cuestión de Cabilia constituye una línea roja. En este sentido, el Sáhara Occidental y Cabilia se reflejan mutuamente: Argelia apoya la autodeterminación de los saharauis, mientras Marruecos apoya al movimiento cabileño; desde el punto de vista argelino, los EAU se alinean con Marruecos también en esta cuestión.

Hasta hace poco, ambas partes evitaban formular acusaciones directas. En 2024, el Alto Consejo de Seguridad de Argelia se refirió a "actos hostiles de cierto Estado árabe" sin mencionar directamente a los EAU. Más tarde, Tebboune afirmó que Argelia mantenía buenas relaciones con todas las monarquías del Golfo "excepto una", a la que acusó de injerencia y de alimentar los conflictos en Libia y Malí. Todo el mundo entendió a qué país se refería, pero las misiones diplomáticas siguieron funcionando.

En febrero de 2026, las insinuaciones dieron paso a las acciones: Argelia inició el proceso para cancelar un acuerdo de servicios aéreos con los EAU. Ya entonces parecía inevitable una ruptura total de las relaciones. La última decisión, retirar al embajador, no hizo más que oficializar un conflicto de larga data.

Argelia ya no se limita a su tradicional postura defensiva.

Tras una grave crisis, las relaciones con Malí comenzaron a mejorar; en el verano de 2026, ambos países restituyeron a sus embajadores y reabrieron sus respectivos espacios aéreos. Al mismo tiempo, Argelia intensificó sus actividades en Níger, dando a entender que estaba dispuesta a desplegar sus fuerzas armadas más allá de sus fronteras para proteger sus intereses. En consecuencia, la ruptura con los EAU puede interpretarse no solo como una reacción a la presión externa, sino también como parte del intento argelino de recuperar su papel como potencia líder en el Sahel.

Una frontera aérea

El impacto económico de la ruptura de relaciones será considerable, pero no crítico. Aunque ambos socios son importantes el uno para el otro, ninguno es indispensable. El mensaje político pesa mucho más. Argelia está dispuesta a pagar el precio de una decisión que considera una cuestión de seguridad nacional, mientras que es poco probable que los EAU reconsideren su asociación con Marruecos solo para reconciliarse con Argelia.

La rivalidad entre Argelia y Marruecos hace tiempo que dejó de ser una disputa entre dos vecinos: las monarquías del Golfo, Israel y los Estados del Sahel se han visto arrastrados a ella. Ahora, cualquier puerto, consulado o préstamo se evalúa a través del prisma de la influencia y de la preocupación por quién se beneficiará de ello en el norte de África.

Por lo tanto, el cierre del espacio aéreo es algo más que una prolongación técnica de la ruptura diplomática. Como no comparte frontera terrestre con los EAU, Argelia está trazando una frontera política. Un estrecho corredor aéreo seguirá abierto entre ambos países hasta finales de año, pero la época en la que el comercio podía desarrollarse al margen de la lucha por la influencia ya ha terminado.

EE. UU. confirma que tiene armas en el espacio

La Fuerza Espacial, una rama relativamente nueva de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, fue creada por el presidente estadounidense Donald Trump en 2019.
Imagen: Cover - Images /IMAGO
"Estamos aumentando la preparación frente a las amenazas existentes, y Estados Unidos tiene armas de control espacial en órbita capaces de defender a la Fuerza Conjunta frente a acciones hostiles de adversarios", afirmó el secretario de la Fuerza Aérea, Troy Meink, durante un discurso este lunes (14.09.2026) en la conferencia Air, Space and Cyber, celebrada en Maryland.

El Departamento de la Fuerza Aérea confirmó en un comunicado que se trata de la primera vez que Meink reconoce públicamente que la Fuerza Espacial ha desplegado armas en el espacio. La institución no detalló qué sistemas se encuentran en órbita, cuántos son ni cuándo fueron desplegados.

Meink enmarcó el despliegue en la necesidad de responder al desarrollo de capacidades militares espaciales por parte de otros países y sostuvo que Estados Unidos debe incrementar su preparación ante amenazas que evolucionan rápidamente. "Debemos aumentar nuestro poder de combate e innovar más rápido que cualquier otro, de manera asequible", señaló.

El secretario también anunció avances en otros programas espaciales estadounidenses, entre ellos el desarrollo de un sistema de interceptores basados en el espacio y una constelación destinada a detectar y seguir objetivos móviles desde órbita. Según Meink, Estados Unidos comenzará este mes los lanzamientos de esa constelación.

Con China y Rusia en la mira

Cuando hizo el anuncio, la Fuerza Espacial estadounidense citó a China como una amenaza. Pekín "desarrolla y opera capacidades espaciales y contraespaciales como parte de una estrategia de modernización militar", sostuvo.

Y mencionó también a Rusia, otro rival geopolítico, del cual dijo que "considera el espacio como un ámbito de combate y cree que la supremacía espacial será un factor decisivo en los conflictos futuros".

"Creemos que el espacio debe estar libre de cualquier arma", reaccionó el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, este martes ante periodistas. "Contamos con un amplio consenso internacional para seguir trabajando en pro de la completa desmilitarización del espacio", añadió.

China insta a dejar de "prepararse para la guerra" espacial

El Ministerio de Relaciones Exteriores chino, por su parte, reaccionó advirtiendo contra la "militarización del espacio sideral, convirtiéndolo en un campo de batalla, así como contra una carrera armamentista allí".

"Urgimos a la parte estadounidense a dejar de expandir sus capacidades militares y de prepararse para la guerra en el espacio exterior", indicó este martes a periodistas el portavoz de la cancillería china Gou Jiakun. Ambos países son rivales geopolíticos e intentan ampliar su presencia estratégica en el espacio.

Historia sin fin: la militarización del espacio

La militarización del espacio no es un tema nuevo. Desde que la Unión Soviética lanzó el primer satélite artificial del mundo, Sputnik, en 1957, Washington y Moscú comenzaron a explorar formas de armar y destruir tales aparatos.

La mayor preocupación en aquel entonces eran las armas nucleares en el espacio, pero las superpotencias y otros países firmaron el Tratado del Espacio Ultraterrestre en 1967, que prohíbe las armas de destrucción masiva en órbita.

Desde entonces, Rusia, Estados Unidos, China e India han explorado formas de combatir en el espacio al margen de ese tratado, incluso atacando los satélites de sus rivales, que son clave para las comunicaciones militares, la vigilancia y la navegación.

Escocia, Gales e Irlanda del Norte postulan "independencia"

"Ningún Gobierno de Westminster tiene derecho a poner trabas a la democracia", escribieron el primer ministro escocés, John Swinney, y sus homólogos de Gales, Rhun ap Iorwerth, y de Irlanda del Norte, Michelle O'Neill.
Imagen: Toby Shepheard/REUTERS
"Nuestras naciones tienen derecho a la autodeterminación. Ningún Gobierno de Westminster [británico] tiene derecho a poner trabas a la democracia", escribieron el primer ministro escocés, John Swinney, y sus homólogos de Gales, Rhun ap Iorwerth, y de Irlanda del Norte, Michelle O'Neill, reunidos en Cardiff, la capital de Gales.

Los tres partidos -el Partido Nacional Escocés (SNP), el galés Plaid Cymru y el Sinn Féin, partidario de la unidad irlandesa- quieren separarse del Reino Unido, pero tienen posiciones diferentes sobre cómo y cuándo podría producirse tal separación.

"El futuro de nuestras naciones está en la Unión Europea"

"Por primera vez en la historia, la población de todas estas islas tiene primeros ministros en Escocia, en Gales y en Irlanda del Norte que están comprometidos con independizarse del Reino Unido", señalaron los líderes en el documento.

"El futuro de nuestras naciones está en la Unión Europea", enfatizaron. "Para los que nos ven en todas estas islas -para los que nos ven en todo el mundo- no puede haber una señal más clara de que el tiempo de Westminster está llegando a su fin", agregaron.

"Creemos que se avecinan cambios constitucionales"

Los tres líderes se reunieron como dirigentes de sus partidos, y no como representantes de sus respectivos Gobiernos.

"Creemos que se avecinan cambios constitucionales", sostuvieron, y afirmaron comprometerse "a reforzar la cooperación entre" sus partidos para averiguar en qué áreas "trabajar juntos puede marcar una verdadera diferencia".

Esta declaración llega también tras unas provocadoras declaraciones del presidente estadounidense, Donald Trump, dirigidas a Londres, en el marco de una visita a Dublín, capital de Irlanda (territorio soberano de la UE que comparte isla con Irlanda del Norte).

La sombría advertencia de la ONU sobre los sistemas de IA cada vez más poderosos y avanzados

El alto comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Turk, pidió este lunes a los gobiernos y a las principales empresas de inteligencia artificial que adopten medidas urgentes para hacer frente a los sistemas de IA cada vez más poderosos y avanzados, advirtiendo que plantean "riesgos sin precedentes".

"Estamos en la cúspide del cambio irreversible, que afecta no solo a nosotros, sino a las generaciones de humanidad por venir", afirmó Turk en una carta dirigida a los gobiernos y desarrolladores de IA. También denunció que la carrera por desarrollar una inteligencia artificial cada vez más avanzada está generando "mayores riesgos existenciales".

"Los daños ya están ocurriendo"

Según Turk, los fallos de los agentes de inteligencia artificial, capaces de realizar tareas con una intervención humana limitada, podrían paralizar servicios esenciales, interrumpir las comunicaciones y la infraestructura crítica, así como amenazar a las instituciones democráticas.

"Poblaciones enteras podrían estar aisladas del agua limpia, la calefacción y los servicios financieros", señaló. Asimismo, el alto comisionado afirmó que la inteligencia artificial ya está acelerando la guerra y debilitando las salvaguardias contra el lanzamiento de armas de destrucción masiva.

Entre otras cosas, alertó de que los daños relacionados con la IA ya se están produciendo, al mencionar la automatización de servicios esenciales, la recopilación y vigilancia de datos a gran escala y las campañas de desinformación impulsadas por esta tecnología. "Los daños de la IA no son hipotéticos, ya están ocurriendo, y están a la vista de todos", declaró.

Es necesario recordar las denuncias sobre la utilización de IA en el desarrollo de las campañas electorales, lo cual es muy grave por cuanto no se trata de algo "cursi" sino, que tiene que ver con la orientación que en materia de gobierno afectan a millones de personas. 

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