| Misión Permanente de Observación de la Santa Sede ante las Naciones Unidas en Nueva York |
Daniele Piccini – Ciudad del Vaticano.- Obstaculizar la distribución de ayuda humanitaria a los refugiados palestinos en el Cercano Oriente constituye una «grave violación del derecho internacional humanitario» y «agrava el sufrimiento de quienes ya viven en condiciones extremadamente precarias». Así lo reiteró, ayer, 30 de junio, una declaración de la Misión Permanente de Observación de la Santa Sede ante las Naciones Unidas en Nueva York, leída durante una reunión del Comité Especial de la Asamblea General de la ONU.
Un apoyo esencial para los palestinos durante más de 70 años
En su declaración, la delegación del Vaticano destacó la importancia del Organismo de Obras Públicas y Socorro de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en el Cercano Oriente (ONURP), señalando que su labor representa un apoyo esencial para millones de refugiados palestinos. Durante más de setenta años, como indica la declaración, el Organismo les ha brindado educación, atención médica, ayuda alimentaria y servicios sociales, garantizando protección, apoyo y la oportunidad de vivir con dignidad. La organización fue creada en 1949 por la Asamblea General de las Naciones Unidas mediante la Resolución 302 (IV), tras la guerra árabe-israelí de 1948, para asistir a los refugiados palestinos.
La representación de la Santa Sede ante la ONU también expresó su "profunda preocupación" por "el asesinato de miembros del personal de la UNRWA", así como por "los ataques contra las instalaciones del Organismo en los territorios del Estado de Palestina, incluidas escuelas y otras estructuras donde los civiles han buscado refugio".
El compromiso financiero de la Santa Sede
Reconociendo precisamente la indispensabilidad del apoyo de la UNRWA, la Santa Sede confirmó «su compromiso financiero con la Agencia, como expresión concreta de solidaridad con los refugiados palestinos y de confianza en su misión humanitaria». Finalmente, expresó su esperanza de que la labor de la UNRWA se lleve a cabo siempre con «firme respeto» por «los principios de humanidad, neutralidad, imparcialidad e independencia» a fin de «preservar la credibilidad de la Agencia y garantizar que pueda cumplir su mandato como instrumento fiable de solidaridad y paz».









