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Los valores de la Carta de la ONU siguen vigentes y es responsabilidad de los Estados respetarlos

ONU/Amanda Voisard - Altos funcionarios de las Naciones Unidas con copias de la Carta de las ONU en la sede de la Organización en Nueva York.

 António Guterres intervino en un debate de alto nivel en el máximo órgano de seguridad, donde se debatió la importancia de la defensa de la Carta de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales. El evento coincide con el próximo 75º aniversario de la ONU.
“Las tensiones geopolíticas [de inicios de año] alcanzaron niveles peligrosos recientemente en el Golfo, además de las habituales amenazas militares a la economía y al ciberespacio. Conflictos que nadie está ganando y que se repiten una y otra vez, desde Libia y Siria hasta Afganistán y el Sahel”, destacó.
Guterres indicó que este aumento de la inestabilidad mina la confianza dentro y entre las naciones, extendiéndose a la población “en las calles de todo el mundo, a medida que la gente desahoga sus frustraciones y expresa su sentimiento de que las instituciones políticas no están al tanto, son incapaces o no están dispuestas a cumplir”.
Esta perturbación llega incluso al Consejo de Seguridad donde sus Estados miembros tienen dificultades o no encuentran puntos en común, señaló, añadiendo a esta encrucijada la presencia de la actual crisis climática que se cierne sobre todos “con una furia creciente”.
Todo esto representa una grave prueba para el multilateralismo. Plantea un desafío para el Consejo de Seguridad que, en virtud de la Carta, tiene la responsabilidad primordial de mantener la paz y la seguridad internacionales”.
Consideró que el actual escenario mundial evidencia, más que nunca la necesidad de defender la Carta de las Naciones Unidas.
“En estos momentos de divisiones y agitación mundiales, la Carta sigue siendo nuestro marco conjunto de cooperación internacional para el bien común.
En una era de propagación del odio y la impunidad, la Carta nos recuerda la primacía del estado de derecho y la dignidad humana”, enfatizó.
Pero no solo eso, Guterres indicó que los valores y objetivos de la Carta perduran, pese a encontrarnos en una época en la que predominan los cambios tecnológicos y las rápidas transformaciones.
“El arreglo pacífico de las controversias. La igualdad de derechos de hombres y mujeres. La no intervención, la libre determinación y la igualdad soberana de los Estados miembros”, enumeró entre esos valores.
ONU/Mark GartenEl Consejo de Seguridad debate
sobre la Defensa de la Carta de la ONU.

La Carta sigue vigente, pero necesita adaptarse

Pese a la vigencia de la Carta, el Secretario General reconoció que sus objetivos y principios necesitan adaptarse a nuevas realidades y pugnó por apegarse a a ella “con mayor determinación y creatividad”.
“Una de las maneras más eficaces de demostrar nuestra repercusión es invertir en la prevención [de conflictos]. Invertimos mucho más tiempo y recursos en la gestión y la respuesta a las crisis que en su prevención. Es necesario reequilibrar nuestro enfoque”, recalcó.
En este apartado, Guterres se remontó a los fundadores de la ONU cuando, en su redacción de la Carta, dedicaron un capítulo entero al “arreglo pacífico de controversias”, con herramientas como la negociación, la investigación, la mediación, la conciliación, el arbitraje y el arreglo judicial, todas ellas incluidas en el Capítulo VII.  
Añadió que los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU también han de incluirse como instrumento de prevención.
Aparte de la prevención, resaltó la capacidad “visionaria” de la Carta, ya que visualiza un mundo en el que la ONU traba “de forma dinámica con las organizaciones regionales para mantener la paz y la seguridad internacionales”.

Una libertad tecnológicamente guiada

Alfredo Moreno - Análisis
 La sociedad actual está caracterizada, entre otros aspectos, por la aparición de las nuevas tecnologías de la información, las comunicaciones y el conocimiento (las TIC), accesibles por medio de smartphones, tablets, computadoras y todo dispositivo que se conecte a internet. En este contexto, asistimos a una serie de relevantes transformaciones en el ámbito psicosocial, afectando a todos los colectivos sociales en medio de un ambiente de euforia electrónica, cuando no en un modo de "murmullo" o "parloteo" i
Como señala Huici, la primer gran expansión de Facebook coincidió con la primera crisis económica del año 2007, que potenció el desarrollo digital de servicios de plataformas digitales orientados a la individualización, orientación u guía de cada navegante de la red de redes. En el 2015 Facebook tenía 1.350 millones de usuarios, miembros (registrados), que se comunicaban en 70 idiomas y utilizaban 50.000 servidores (computadoras de alta capacidades de procesamiento y almacenamiento). Facebook se ha constituido así en uno de los “dueños de Internet” controlando Instagram desde el 2012 y Whatsapp desde el 2014; un enorme negocio que representa más de 25.000 millones de dólares anuales y un volumen de datos muchísimo mayores a los millones de dólares estimados. 
El valor político del flujo de datos permanente de esta plataforma digital, fue visible en el 2013 cuando la Agencia de Seguridad Nacional de USA reconoció la utilización de Facebook para el seguimiento de ciudadanos que aportaban sus datos “inocentemente”, información que durante años había sido un objetivo de los trabajos de inteligencia. Algo similar sucede con los buscadores del tipo Google que llevan invisibles cookies (pequeños softwares) que permite identificar al usuario y trazar un mapa de su navegación por las webs y profundidad de penetración en cada una, estos datos configuran nuevos productos del negocio digital. 
Comprender los alcances de los algoritmos y sus contextos de aplicación, nos ayudará a comprender cómo la digitalización de la vida cotidiana y nuestra relación con las plataformas y servicios digitales está orientada por una infraestructura de cómputos que conforman el proceso de los algoritmos. Por ello, se hace necesario comprender, discutir y criticar la manera como los algoritmos, que no conocemos, marcan nuestros días. 
El famoso cantautor Peter Gabriel, anticipa: “Parece inevitable que el decreciente costo del escaneo de la mente, junto al creciente poder de la computación, nos lleve pronto al punto en que nuestro propio pensamiento será visible, descargable y abierto al mundo en nuevos modos. Los pasados años hemos presenciado robots que construyen puentes y casas, directamente de impresoras 3D. Pero pronto seremos capaces de conectarnos con el pensamiento del arquitecto e imprimirlo y ensamblarlo en un edificio inmediatamente. Lo mismo ocurrirá con el cine, la música y todo proceso creativo”. 
Se define algoritmo como "un conjunto ordenado y finito de operaciones que permite hallar la solución de un problema. Basta pensar en una receta de cocina o como enseñamos a nuestros pequeños a dar sus primeros pasos y caminar. Estas acciones operan sobre datos para obtener conclusiones y conocimientos. En la sociedad contemporánea, los algoritmos han adquirido un rol cada vez más central, haciendo que algunos los definan como una suerte de mano invisible que toma decisiones por nosotros. 
La expansión de los métodos de cálculos expresados como algoritmos, algunos disponibles desde 1950, se debe en gran parte al encuentro de estas herramientas y la informática, particularmente con al binomio software (aplicaciones APP) y las capacidades crecientes de velocidades en los procesadores de las computadoras, que posibilita procesamiento a gran escala hoy determinados por el Big Data. 
Los cálculos penetran tan íntimamente nuestra vida, que no logramos percibir con claridad cómo se conducen nuestros datos a infraestructuras estadísticas ubicadas en lejanos servidores ii. Así, un número creciente de dominios de conocimientos como la cultura, el conocer y la información, pero también la salud, la ciudad, el trasporte, el trabajo, las finanzas e incluso el amor y el sexo son modelados y mediados por algoritmos. 
Dos dinámicas avanzan para hacernos entrar en una “sociedad del algoritmo”. La primera es la digitalización de la sociedad; la segunda el desarrollo de los procesos. Estos últimos entregan a las computadoras las instrucciones matemáticas para clasificar, ordenar, agrupar, predecir, tratar agregar y representar la información. Por medio de datos cada vez más desapercibidos (desplazamientos de personas, tickets de compras, clics en Internet, consumo online, tiempo de lectura de un libro digital, tiempo de escucha de música y permanencia en video por demanda), los algoritmos cifran el mundo, lo clasifican y predicen nuestro consumo presente y futuro. Pueden medir cada una de las acciones que realizamos en la red internet. 
Omnipresentes en nuestras vidas, los algoritmos son presentados como misteriosos a nuestros conocimientos por no saber de su existencia y funcionalidad. Una nueva religión con nuevos actos de fe. Raramente nos cuestionamos cómo estos procesos de lógica y cálculo se producen y la visión de mundo que conllevan. Por ejemplo, que los algoritmos usados por los gigantes tecnológicos, conocidos como GAFAM (Google, Amazon, Facebook, Apple y Microsoft), no sean siempre justos en las decisiones que toman. Los algoritmos operan dentro de lo que se conoce como "cajas negras", lo que significa que no sabemos cómo están tomando esas decisiones. Es decir, no conocemos sus funcionalidades. Los errores en los sistemas de reconocimiento facial son una muestra. 
 La dependencia en aprendizaje automático, un conjunto de técnicas de aplicación computacional para entrenar algoritmos con datos, ha hecho que el problema de los sesgos sea cada vez más importante para la comunidad vinculada a iniciativas de Inteligencia Artificial. Parte del problema es que las bases de datos empleadas para entrenar a los algoritmos no siempre es lo suficientemente diversa en el criterio de selección en la representación social de los datos. 
Esos sesgos también pueden afectar a decisiones como el seguro médico u obra social o prepaga, la escolaridad o el registro criminal, la aceptación a una candidatura laboral. 
En el sector público a medida que las decisiones gubernamentales se vuelven más automatizadas estos riegos son ciertos. Por lo tanto, el sector público y de gobierno no debería utilizar algoritmos de caja negra. La Estadística Estatal debe ser publicada y conocida por los ciudadanos. Además, es necesario políticas públicas que regulen al sector privado. Los ciudadanos deben conocer las implicancias funcionalidades de los algoritmos que son utilizados en Internet, es una responsabilidad de cada estado. Una radiografía crítica de los algoritmos es una necesidad democrática tan esencial como desapercibida. 
El contexto cultural definido por “los dueños de internet”iii y los líderes de la digitalización del mundo (las GAFAM) y el valor que mueve el cálculo algorítmico no es otro que el de la personalización, el del individualismo. Poder medir cada acción personal en los recorridos de la red internet, sus gustos y consumos. Este sesgo en la confección del software que implementa el algoritmo (programación del algoritmo) responde a modelos políticos y culturales de relaciones sociales y distribución del conocimiento y la riqueza. 
En el caso de la web su valor es el de la “popularidad”. Su forma de medición es similar a aquella de las audiencias offline. Primero indexaron los contenidos de las webs y nos entregaron el buscador Google. Ahora el valor de la medición (Google Analytics) dispone de la infraestructura de contenidos globales que permite medir los recorridos y consumos de los datos en las webs. 
La caja de herramienta para medición Google Analytics construye el principio rector de sus herramientas: la autoridad. 
Explicitada en su forma de medición la del ranking. Para ello, se capacitan ejércitos de analistas de Marketing y estrategas de modelos de consumo. Google analiza los datos del tráfico en Internet que generan las propias marcas. La reputación de estas mediciones dar el valor de credibilidad que permite que el resultado del análisis de los datos sea un producto de mejor venta, las instituciones más confiables y los servicios de mejor garantía. Así Google Analytics se ha convertido en el “regulador” del “estado internet”. 

 Los métodos de predicción completan este tablero Estadístico, estos resultados orientan la conducta sobre el consumo de los navegantes que surfean las webs. ¡De la Estadística cuantitativa a la cualitativa logran predecir las emociones! 
En este sentido, el Big Data se centra más en la ciencia de datos y los modelos de análisis que en la acumulación de datos. Las medidas se han vuelto más fácilmente calculables; las categorías persiguen singularizar a las personas y las correlaciones estadísticas no van de la causa hacia las consecuencias, sino de las consecuencias hacia un número probable de causas. 
Las políticas neoliberales de los años 1980, indica Dominique Cardon, hicieron perder autoridad a las categorías tradicionales (profesión / clase social) y les han entregado un nuevo uso a los instrumentos estadísticos. Estos sirven menos para representar lo real que para actuar sobre ello. De este modo, una medida particular se ha convertido en la realidad misma que se pretende medir; los buenos resultados de un colegio en una prueba estandarizada es manifestación de la calidad de ese colegio; los científicos más citados se han convertido en los mejores científicos, los músicos más producidos y escuchados son los que hacen mejor música. Es el mundo el que se vuelve directamente medible y calculable. 
Otra transformación importante del cálculo algorítmico es el desbordamiento de las categorías. Allí donde la existencia de la sociedad era supuesta, hoy es puesta en suspenso para purificar relaciones entre variables. Ya no es relevante saber por qué la gente hace lo que hace, lo importante es que lo hace y ahora es posible regístralo como nunca antes. 
Los datos permiten cuantificar cosas que antes resultaban desconocidas.
 Si nuestro mundo es imperfecto señala Dominique Cardon, era porque faltaban datos para corregirlo. Si la investigación científica quiere ser parte de las gigantescas infraestructuras de cálculos, ella debe tomar distancia de ciertas mitologías que encubren al Big Data. Se debe tener presente que toda cuantificación es una construcción que implica un dispositivo de medida y registro la cual establece convenciones para interpretarlos. 
Los datos no hablan más que en función de los cuestionamientos e intereses de quienes los interrogan. 
Nos inducen a pensar que las máquinas/computadoras como inteligentes y poseedoras de un espíritu. En la actualidad, los realizadores de computadoras han abandonado esta pretensión y han optado por hacer a las máquinas estadísticas en vez de inteligentes. Si las máquinas se vuelven estadísticas, los individuos se volverían lo que Gilles Deleuze denominó un “dividuo” en la sociedad de control. Un ciudadano fragmentado en un capitalismo de producto. De ciudadano a consumidor, de masa a mercado. 
En una época de cultura neoliberal, donde las personas por medio de sus representaciones, ambiciones y proyectos, se piensan como sujetos autónomos, por fuera de modelos políticos incluyentes o excluyentes. Los cálculos algorítmicos atrapan sus deseos a la regularidad de sus prácticas personales. El rol de las políticas públicas es transferido a las políticas del mercado donde la concentración tecno científica en las GAFAM define el nuevo estado. 
Otras políticas públicas son necesarias para la sociedad de los algoritmos. Los procesos y sesgos deben estar explicitada para los ciudadanos, como alertas en el mundo de internet y en la Estadística Estatal. 
Es necesario conocer la visión política y cultural que se implementa en los procesos algorítmicos y el sesgo de los datos que arrojan resultados como verdades. Hay que instalar una mirada crítica al funcionamiento de los cálculos. Es necesario saber ¿Qué sentido y objetivo implementan los algoritmos? Estos sentidos configuran un posible mundo donde el reconocimiento de los méritos no encuentra trabas; donde la autoridad se obtiene únicamente en torno a la calidad. 
Las mediciones de autoridad (ranking) a las primeras posiciones aumentarían las desigualdades. La ley de Pareto de reparto de desigualdades -que señala que el 20% de la población obtiene el 80% de los bienes a distribuir- se incrementa en la web, donde menos del 1% de los actores se llevan el 90% de la visibilidad. 
Los algoritmos hacen soñar a las personas entregando herramientas para que éstas reconozcan sus afinidades y se autoorganicen. Las posibilidades de aplicaciones/herramientas que entrega las redes sociales para que los individuos se relacionen y organicen de acuerdo a sus gustos, intereses, valores e ideas compartidas, es un vector de socialización que rompe con la crisis de confianza imperante. 
La recomposición de la sociedad a partir del involucramiento expresivo de los individuos, es sin duda la parte más positiva de las nuevas formas de vida digital. Las políticas públicas que logren canalizar estas representaciones permitirán contener y construir una democracia más representativa basada en la economía solidaria. 
Las GAFAM persiguen instalar un ambiente tecnológico invisible que permita a las personas orientarse, sin contrariarlos. Gran parte de nuestras elecciones diarias, son efectuadas por una infraestructura socio-técnica; comprar un billete de avión, traducir automática de lenguajes, encontrar el mejor restaurante, conseguir una cita personal, llenar la heladera o cargar la SUBE (tarjeta digital para utilizar transporte público en Argentina). De este modo, la sensación de elegir se encuentra socialmente distribuida. 
Uno de los riesgos del ceder las elecciones cotidianas a infraestructuras tecnológicas, son los procesos digitales irreversibles. Otro riesgo que comportan estos nuevos procesos socio-técnicos sería el traspaso de habilidades complejas (manejar un avión, realizar diseños, leer una radiografía digital), desde los humanos hacia los instrumentos o dispositivos. De esta manera, es más necesario que nunca aprender a no desaprender. 
Sin embargo, no hay que olvidar, señala Dominique Cardon, que los sueños no son más que sueños y que el uso que hacen los utilizadores son siempre más fluidos, vagabundos y complejos de lo que los realizadores de estos cálculos imaginaron. Así, más que dramatizar el conflicto entre los humanos y las máquinas, sería juicioso considerarlos como una pareja que no deja de retroalimentarse e influenciarse mutuamente. 
En la breve conclusión de su texto: “La ruta y el paisaje”, Cardon señala que, como el GPS, los algoritmos no nos dicen dónde ir (no definen nuestros objetivos), sólo nos muestran la ruta (su ruta) más conveniente a nuestros intereses. Estos serían el producto del deseo de libertad y de autonomía del individuo. 
A pesar de ello, los algoritmos obligan al internauta, como al conductor, a una ruta calculada, eficaz y automática que se adapta a nuestros deseos y se rige en función del tráfico de otros. Así, es difícil reconocer que implica nuestro trayecto en relación a otros posibles (rutas alternativas, periféricas), o como éstas representan un conjunto más amplio. Con el mapa hemos perdido el paisaje, afirma el autor. Es por ello que se hace más necesario que nunca ser vigilantes y pedirles a los algoritmos que nos muestren tanto la ruta como el paisaje. 
Los algoritmos guían nuestras preferencias y atan nuestras elecciones a nuestras conductas pasadas. Vuelven realidad el sueño liberal de la elección sin ataduras, pero este sueño esconde también su contracara. Una libertad tecnológicamente pautada y guiada. 
Alfredo Moreno
Profesor TIC en Universidad Nacional de Moreno
Ingeniero TIC en ARSAT
  
i Vicente Huici (2017) Crisis y zoom elektronikón.
ii Cardon Dominique “Con que sueñan los algoritmos”
iii Natalia Zuazo “Los dueños de Internet”

LAS ESTRELLAS DE RICITOS DE ORO SON LOS MEJORES LUGARES PARA BUSCAR VIDA

LAS ESTRELLAS ENANAS NARANJAS TIENEN MÁS PROBABILIDADES DE ALBERGAR PLANETAS
 Hasta la fecha, los astrónomos han descubierto más de 4.000 planetas en órbita alrededor de otras estrellas. Estadísticamente, debería haber más de 100 mil millones de planetas en nuestra galaxia, la Vía Láctea. Vienen en una amplia gama de tamaños y características, en gran medida inimaginables antes de que los exoplanetas se descubrieran por primera vez a mediados de la década de 1990. La mayor motivación para examinar estos mundos es encontrar "Génesis II", un planeta donde la vida ha surgido y evolucionado más allá de los microbios. La recompensa final sería encontrar vida inteligente fuera de la Tierra.
Un paso importante en la búsqueda de planetas habitables es encontrar estrellas adecuadas que puedan fomentar la aparición de organismos complejos. Debido a que nuestro Sol ha nutrido la vida en la Tierra durante casi 4 mil millones de años, la sabiduría convencional sugeriría que estrellas como esta serían las mejores candidatas. Pero las estrellas como nuestro Sol representan solo alrededor del 10% de la población de la Vía Láctea. Además, son relativamente de corta duración. Nuestro Sol está a la mitad de su vida útil estimada de 10 mil millones de años.
Los organismos complejos surgieron en la Tierra hace solo 500 millones de años. Y, la forma moderna de los humanos ha estado aquí solo por un abrir y cerrar de ojos en escalas de tiempo cosmológicas: 200,000 años. El futuro de la humanidad es desconocido. Pero lo que es seguro es que la Tierra se volverá inhabitable para formas de vida superiores en poco más de mil millones de años, a medida que el Sol se caliente y deseque nuestro planeta.
Por lo tanto, las estrellas un poco más frías que nuestro Sol, llamadas enanas naranjas, se consideran mejores lugares de reunión para una vida avanzada. Pueden arder constantemente durante decenas de miles de millones de años. Esto abre un vasto tiempo para la evolución biológica para perseguir una infinidad de experimentos para producir formas de vida robustas. Y, por cada estrella como nuestro Sol, hay tres veces más enanas naranjas en la Vía Láctea.
El único tipo de estrella que es más abundante son las enanas rojas. Pero estas son pequeñas estrellas luchadoras. Son tan magnéticamente activos que bombean 500 veces más radiación en forma de rayos X y luz ultravioleta que nuestro Sol. Los planetas alrededor de estas estrellas reciben una paliza. No serían un lugar al que llamar hogar para organismos como nosotros.
Una idea emergente, respaldada por encuestas estelares realizadas por Hubble y otros telescopios, es que las enanas naranjas son "estrellas de Ricitos de Oro": no demasiado calientes, ni demasiado frías, y sobre todo, no demasiado violentas para albergar planetas amigables con la vida en un vasto horizonte del tiempo cósmico
Comparación de estrellas G, K y M para habitabilidad

En la búsqueda de vida más allá de la Tierra, los astrónomos buscan planetas en la "zona habitable" de una estrella, a veces apodada la "zona de Ricitos de Oro", donde las temperaturas son adecuadas para que exista agua líquida en la superficie de un planeta para nutrir la vida tal como la conocemos.

Una idea emergente, respaldada por un conjunto de encuestas estelares de tres décadas de duración, es que hay "estrellas Ricitos de oro": ni demasiado calientes, ni demasiado frías, y sobre todo, no demasiado violentas para albergar planetas amigables con la vida.
Debido a que nuestro Sol ha nutrido la vida en la Tierra durante casi 4 mil millones de años, la sabiduría convencional sugeriría que estrellas como esta serían las principales candidatas en la búsqueda de otros mundos potencialmente habitables. En realidad, las estrellas ligeramente más frías y menos luminosas que nuestro Sol, clasificadas como enanas K, son las verdaderas "estrellas de Ricitos de Oro", dijo Edward Guinan, de la Universidad de Villanova, Villanova, Pensilvania. "Las estrellas enanas K están en el 'punto dulce', con propiedades intermedias entre las estrellas de tipo solar (estrellas G) más raras, más luminosas pero de vida más corta y las estrellas enanas rojas (estrellas M) más numerosas. Las estrellas K , especialmente los más cálidos, tienen el mejor de todos los mundos. Si buscas planetas con habitabilidad, la abundancia de estrellas K aumenta tus posibilidades de encontrar vida ".
Para empezar, hay tres veces más enanos K en nuestra galaxia que estrellas como nuestro Sol. Aproximadamente 1,000 estrellas K se encuentran dentro de los 100 años luz de nuestro Sol como principales candidatos para la exploración. Estas llamadas enanas naranjas viven de 15 mil millones a 45 mil millones de años. Por el contrario, nuestro Sol, que ya está a la mitad de su vida útil, dura solo 10 mil millones de años. Su tasa de evolución estelar comparativamente rápida dejará a la Tierra en gran parte inhabitable en solo otros 1 o 2 mil millones de años. "Las estrellas de tipo solar limitan el tiempo que la atmósfera de un planeta puede permanecer estable", dijo Guinan. Esto se debe a que dentro de unos mil millones de años, la Tierra orbitará dentro del borde más caliente (interior) de la zona habitable del Sol, que se mueve hacia afuera a medida que el Sol se vuelve más cálido y brillante. Como resultado, la Tierra se desecará a medida que pierda su atmósfera y océanos actuales. A una edad de 9 mil millones de años, el Sol se habrá hinchado para convertirse en un gigante rojo que podría engullir la Tierra.
A pesar de su pequeño tamaño, las estrellas enanas rojas aún más abundantes, también conocidas como estrellas enanas M, tienen vidas aún más largas y parecen ser hostiles a la vida tal como la conocemos. Los planetas que se encuentran en una zona habitable relativamente estrecha de una enana roja, que está muy cerca de la estrella, están expuestos a niveles extremos de rayos X y radiación ultravioleta (UV), que pueden ser hasta cientos de miles de veces más intensos que Lo que la Tierra recibe del Sol. Un implacable espectáculo de fuegos artificiales de bengalas y eyecciones de masa coronal bombardean planetas con un aliento de plasma hirviendo de dragón y lluvias de partículas penetrantes de alta energía. Los planetas de zonas habitables enanos rojos pueden ser horneados hasta quedar secos y hacer que sus atmósferas se eliminen muy temprano en sus vidas. Esto probablemente podría prohibir que los planetas evolucionen para ser más hospitalarios unos miles de millones de años después de que los estallidos de enanas rojas hayan disminuido. "Ya no somos tan optimistas sobre las posibilidades de encontrar vida avanzada alrededor de muchas estrellas M", dijo Guinan.
Los enanos K no tienen campos magnéticos intensamente activos que generen fuertes emisiones de rayos X y UV y explosiones energéticas, y por lo tanto disparan bengalas con mucha menos frecuencia, según la investigación de Guinan. Los planetas acompañantes recibirían aproximadamente 1/100 de tanta radiación de rayos X mortal como las que orbitan en las zonas habitables cercanas de estrellas M magnéticamente activas.
En un programa llamado Proyecto "GoldiloKs", Guinan y su colega de Villanova, Scott Engle, están trabajando con estudiantes universitarios para medir la edad, la tasa de rotación y los rayos X y la radiación ultravioleta lejana en una muestra de estrellas G y K en su mayoría frías. Están utilizando el telescopio espacial Hubble de la NASA, el Observatorio de rayos X Chandra y el satélite XMM-Newton de la Agencia Espacial Europea para sus observaciones. Las observaciones sensibles de la luz ultravioleta del Hubble de la radiación del hidrógeno se utilizaron para evaluar la radiación de una muestra de aproximadamente 20 enanas naranjas. "Hubble es el único telescopio que puede hacer este tipo de observación", dijo Guinan.
Guinan y Engle descubrieron que los niveles de radiación eran mucho más benignos para los planetas acompañantes que los que se encuentran alrededor de las enanas rojas. Las estrellas K también tienen vidas más largas y, por lo tanto, una migración más lenta de la zona habitable. Por lo tanto, los enanos K parecen ser el lugar ideal para buscar vida, y estas estrellas darían tiempo para que se desarrolle una vida altamente evolucionada en los planetas. Durante toda la vida del Sol, 10 mil millones de años, las estrellas K solo aumentan su brillo en aproximadamente un 10-15%, lo que le da a la evolución biológica un período de tiempo mucho más largo para evolucionar formas de vida avanzadas que en la Tierra.
Guinan y Engle observaron algunas de las estrellas K más interesantes que albergan planetas, incluidos Kepler-442, Tau Ceti y Epsilon Eridani. (Los dos últimos fueron objetivos iniciales del Proyecto Ozma de fines de la década de 1950, el primer intento de detectar transmisiones de radio de civilizaciones extraterrestres).
"Kepler-442 es notable porque esta estrella (clasificación espectral, K5) alberga lo que se considera uno de los mejores planetas Ricitos de Oro, Kepler-442b, un planeta rocoso que es un poco más del doble de la masa de la Tierra. Entonces, el sistema Kepler-442 es un planeta Goldilocks alojado por una estrella Goldilocks ". dijo Guinan.
En los últimos 30 años, Guinan y Engle y sus estudiantes han observado una variedad de tipos estelares. Según sus estudios, los investigadores han determinado las relaciones entre la edad estelar, la tasa de rotación, las emisiones de rayos X-UV y la actividad de los brotes. Estos datos se han utilizado para investigar los efectos de la radiación de alta energía en las atmósferas de los planetas y la posible vida.
Los resultados se presentan en la 235ª reunión de la American Astronomical Society en Honolulu, Hawaii.
CRÉDITOS:Ilustración: NASA, ESA y Z. Levy ( STScI )

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