lunes, marzo 27, 2017

En Rusia protestas contra la corrupción.

El líder opositor ruso Alexéi Navalni será encarcelado durante quince días por desacato policial, tras organizar el pasado domingo una protesta antigubernamental no autorizada.

Además, ha sido multado con 20.000 rublos (300 euros) al no contar del permiso del Ayuntamiento en la que ha sido la mayor manifestación contra el gobierno de los últimos quince años.

"La gente está descontenta con la corrupción y por eso decidieron participar en la manifestación pacífica", aseguró durante la vista judicial el opositor, que fue detenido en el centro de la capital antes de que se iniciara el acto.

Navalni destacó que durante los tres días anteriores a la protesta del domingo, el Ayuntamiento moscovita no ofreció ningún lugar alternativo en la ciudad para celebrar la manifestación contra la corrupción.

Por su parte, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, ha declarado que quienes aseguraron que las manifestaciones de ayer no infringían la ley cometieron "una provocación y una falsedad", porque las autoridades rusas habían propuesto dos lugares alternativos para esa concentración moscovita, pero los organizadores los rechazaron, con lo cual "las personas arrastradas se encontraban en un lugar no autorizado".


El 2 de marzo Navalni difundió en Youtube una investigación dedicada al jefe de Gobierno Dmitri Medvédev. El domingo más de 11,7 millones de personas habían accedido ya a este documento incriminador que acusa al primer ministro de ser el beneficiario de un imperio formado por lujosas mansiones y centenares de hectáreas en diversas zonas de Rusia (las afueras de Moscú, las regiones de Kursk e Ivánovo, las montañas del Cáucaso y las costas del Mar Negro) así como en la Toscana, en Italia. A esto se sumaría, según Navalni, explotaciones agropecuarias, viñedos, y bodegas, además de dos lujosos yates.

 Un mínimo de 70.000 millones de rublos (cerca de 1.130 millones de euros) en dinero y propiedad habría ido a parar a la red de fondos benéficos, controlada por personas de confianza, sobre la que se sustenta el esquema del que supuestamente se beneficia el primer ministro, quien durante cuatro años (de 2008-2011) sustituyó a Putin en la presidencia.

Las autoridades rusas han calificado de propaganda electoral la última investigación difundida por Navalni (cuyos datos implican la colaboración de fuentes en la misma administración) y han ignorado las graves acusaciones vertidas, al igual que hicieron con anteriores denuncias de Navalni que afectan a altos funcionarios, como el fiscal general Yuri Chaika.

La juventud de los participantes en las manifestaciones del domingo y la extensión geográfica de la convocatoria indica que la politización y el descontento ha llegado ya a las provincias rusas, aunque está por ver aún cuál será en adelante la evolución política y la actitud del gobierno, que, para salvar su imagen, podría en última instancia prescindir de Medvédev.

Decenas de miles de personas atendieron el llamamiento de Navalni y participaron el domingo en una jornada de protestas que se extendió por todo el país y que en el caso de Moscú se saldó con más de 500 detenidos, según fuentes policiales, y unas 1.400 según organizaciones de derechos humanos.

En total, los organizadores de la protesta del domingo pidieron permiso para celebrar manifestaciones en 100 localidades y fueron autorizados en 24 de ellas, según el diario Moskovski Komsomolets.
 En ciudades como Novosibirk, Perm, Kazán y Nizhni Taguil, los jueces legalizaron las marchas, que habían sido prohibidas por las autoridades locales, informa el citado diario.

 El poder de convocatoria de los actos varió entre algunos centenares de personas, en Barnaul, en el Altái, hasta varios miles (Vladivostok, Novosibirsk, Samara, Yekaterinburg, Jabárovsk, Irkutsk y San Petersburg, entre otros sitios).
 En Moscú hubo centenares de detenidos y un policía sufrió una conmoción cerebral, en San Petersburgo y Vladivostok, respectivamente, fueron arrestadas decenas de personas.Además de Navalni, que iba a pasar la noche en comisaría, fueron detenidos también los empleados del Fondo de la Lucha contra la Corrupción (FLC), la organización que el político preside.
 El centro de negocios donde se encuentra la sede del FLC fue desalojado con el pretexto de que había una amenaza de bomba, según empleados de otras empresas alojadas en él, que esperaban en la calle para continuar con su labor.

En la capital rusa, se realizó un impresionante despliegue de fuerzas de seguridad, que vigilaban además desde helicópteros. Las detenciones tuvieron en muchos casos carácter arbitrario y a las comisarías fueron a parar turistas y simplemente personas que se encontraban casualmente en el lugar de la protesta.


Encerrado en un furgón policial enrejado, el corresponsal del canal Dozhd continuaba trabajando y entrevistando a los estudiantes que, como él, habían sido detenidos y se encontraban en el vehículo.
 Los manifestantes llevaban patos de plástico, en alusión a las aves que pudieron verse en uno de los estanques de las mansiones atribuidas a Medvédev. También había quien portaba un letrero en el que podía leerse: “quiero una casa como la de los patos”.
 En Moscú, no hubo pancartas, pero en ocasiones los paseantes-manifestantes corearon alusiones a Dmitri Medvédev, (marcando las distancias con una expresión hecha y el diminutivo “Dimón”, en lugar de “Dmitri”) y al presidente del Estado (“Putin ladrón”). Los cuerpos de seguridad fueron abucheados a los gritos de “vergüenza”, “vergüenza”, cuando practicaban detenciones.

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