lunes, junio 08, 2015

Mi niño es sonámbulo, ¿qué hago?

Muchos adultos son sonámbulos, pero este trastorno del sueño es mucho más frecuente en la infancia.
Lo sufren hasta el 15% de los menores de entre 4 y 15 años. Salvo en casos excepcionales, es un problema benigno sin gravedad ni consecuencias, aunque se pueden tomar medidas para reducir sus inconvenientes. A continuación se detallan la prevalencia y características del sonambulismo infantil, cuándo se producen por lo general sus episodios y qué hacer cuando hay un niño sonámbulo en casa. 

Mi niño es sonámbulo

Por CRISTIAN VÁZQUEZ -

El sonambulismo es el trastorno del sueño más frecuente en la infancia. Es benigno, es decir, no es una enfermedad, ni reviste gravedad, ni deja secuelas en el menor. Suele aparecer alrededor de los 4 años de edad y prevalecer hasta alrededor de los 12, aunque en muchas ocasiones perdura hasta los 15 años. Afecta al 15% de los niños de entre esas edades.

Sus episodios, que no se producen por lo general más de una vez al mes, se caracterizan por hacer que el pequeño se levante de la cama y deambule por la casa. La coordinación del cuerpo es pobre, aunque a veces pueda desempeñar alguna tarea más compleja, como abrir una puerta o manipular algún objeto. El habla, cuando la hay, resulta ininteligible.

Además, pese a que el niño mantiene los ojos abiertos, no es del todo consciente de lo que le rodea. Esto lo puede llevar a lesionarse, por chocar con muebles o tropezar con objetos y caer, o incluso a transitar por escaleras o abrir la puerta y salir de la casa, con los riesgos que eso conlleva. También es posible que el menor realice algún comportamiento inadecuado, como orinar en el cubo de la basura o en un armario.

Por otra parte, lo normal es que luego haya amnesia. Es decir, la persona que ha padecido un episodio de sonambulismo al día siguiente no recuerda nada de lo sucedido.

¿Cuándo aparece el sonambulismo infantil?

El sueño del bebé se divide en dos grandes etapas: el sueño lento y el sueño REM (rapid eyes movements, también llamado MOR, movimiento ocular rápido). El sueño lento, por su parte, se divide en cuatro fases progresivas. Los episodios de sonambulismo del niño, tal como explica la Asociación Española de Pediatría, se producen durante las fases 3 y 4 del sueño lento, por lo cual son más frecuentes en el primer tercio de la noche.

El sonambulismo forma parte del grupo de las parasomnias, definidas como trastornos del sueño que no implican una alteración de los procesos responsables de los estados de vigilia y sueño en sí mismos, sino la aparición de fenómenos físicos o conductas no deseables o molestas que ocurren predominante o exclusivamente durante el sueño. Otras parasomnias son los terrores nocturnos y las pesadillas.

Si hay historia familiar de primer grado -es decir, padre, madre o hermano-, las posibilidades de que un pequeño padezca de sonambulismo son diez veces superiores a si no la hay. Hasta el 80% de las personas afectadas por este trastorno podrían tener uno o más familiares con la misma afección.

¿Qué hacer cuando el niño es sonámbulo?

Ante un episodio de sonambulismo, se recomienda "conducir al niño de vuelta a la cama, si, es posible, evitando despertarle para que continúe su sueño". También sugiere tomar medidas de seguridad en la casa, como intentar que no haya bordes con ángulos rectos en los muebles, con los que el pequeño podría hacerse daño, y que haya cables u otros objetos en el suelo que pudieran hacer que se tropiece. También es conveniente cerrar bien las puertas y asegurar las ventanas, para impedir que pueda salir por allí.

Por otra parte, también será importante procurar al niño un sueño de mayor calidad. Esto quiere decir, sobre todo que duerma la cantidad de horas adecuada, con horarios regulares, que esté relajado antes de ir a la cama, etc. Los científicos coinciden en que los menores que duermen mejor son más felices.

El sonambulismo, como las pesadillas y los terrores nocturnos, no se trata con medicamentos. Si el trastorno es grave y se torna problemático, se deberá acudir al especialista, quien es probable que lo derive para su tratamiento en alguna unidad del sueño.


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