
"Los civiles están atrapados entre los disparos de los francotiradores y los bombardeos indiscriminados. Hay cadáveres en las calles, y los pobladores no pueden satisfacer sus necesidades básicas. La situación es desesperante", dijo el jefe de la delegación del CICR en Yemen, Alexandre Faite.

"Ya hace más de un año que Taiz está aislada del resto del mundo. En algunas partes de la gobernación, las personas no han tenido acceso a la electricidad ni al agua corriente durante todo este tiempo", dijo el señor Faite.

El sufrimiento humano en Taiz ha alcanzado un punto crítico: el CICR insta a todas las partes en el conflicto a que respeten y preserven la dignidad humana También apela a la buena voluntad de todas las partes sobre el terreno en Taiz para que cumplan su responsabilidad de recoger a los heridos y a los muertos, así como de proteger las escuelas, los hospitales y las zonas de viviendas.